5 pasos para saldar tus deudas con la DGII

Los dominicanos, tanto a nivel personal como empresarial, somos cada día más responsables a la hora de gestionar nuestras finanzas. Siempre le digo a mis clientes que la mejor receta para llevar una buena contabilidad es la planeación y la prevención. Sin embargo, en muchas ocasiones y por situaciones muy diversas, no podemos evitar sufrir inconvenientes como el contraer deudas.

Cuando alguien me pregunta “¿qué puede hacer para saldar mis deudas?” mi recomendación siempre es la misma: llegar a un acuerdo con la Dirección General de Impuestos Internos (DGII). Mediante esta solución, puedes pagar tus deudas en cuotas iguales.

Estos acuerdos podrán ser solicitados tanto por personas físicas como jurídicas, a través de unos formularios establecidos por la DGII. La institución ha incluido todas las condiciones al detalle en su Guía del Contribuyente.

¿Cuáles son las condiciones para solicitar el acuerdo?

  1. Debes pagar el monto inicial de la deuda, por lo menos un 10% de su totalidad.
  2. Ante la DGII, debes tener inmuebles o vehículos registrado a tu nombre.
  3. En caso de no cumplir con la condición anterior, debes firmar un pagaré notarial donde se detalle el concepto de la deuda y el monto por el cual se realiza el acuerdo de pago.
  4. Es obligatorio no tener cuotas vencidas de los acuerdos anteriores.
  5. El máximo de cuotas son 12. En mi experiencia, un truco para asegurarte este máximo es hacer una solicitud mayor como, por ejemplo, 18 cuotas.

Una vez alcanzado el acuerdo con la DGII, es muy importante no atrasarte en las cuotas ya que a estos pagos se le aplica un recargo de 1.73% de interés.

Espero que estos consejos te sean útiles. Si tienes alguna duda, ¡te invito a dejarme un comentario!

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PST, no olviden esas tres letras, PST

Estas tres letras pueden ser claves para el éxito para los que no tengan una contabilidad organizada. El Procedimiento Simplificado de Tributación (eso es lo que realmente quiere decir PST) facilita el cumplimiento tributario a una pequeña y mediana empresa.

El PST permite liquidar el Impuesto sobre la Renta (ISR), en base a sus compras o sus ingresos, así como pagar el Impuesto sobre las Transferencias de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS), en base al valor agregado bruto. Suena complicado, pero es muy sencillo.

Lo más importante es que el contable ofrezca una asesoría adecuada y efectiva. Eso, al final, puede ser la gran diferencia. Lo importante es identificar las oportunidades de desarrollo y crecimiento, en lugar de evadir por las “vías de escape”.

Los que pueden acogerse a este Procedimiento son los comerciantes (colmadones, almacén de provisiones, farmacias, panaderías…) que tengan compras menores de 39 millones de pesos anuales. También aplica para los negocios de único dueño (abogados, contadores, médicos, consultores, salones de belleza…) cuyos ingresos no superen los 8 millones de pesos al año.

Las ventajas son numerosas (no pagan anticipo de ISR, no pagan impuestos sobre los activos y disponen de un acuerdo de pago automático para el ISR: 3 cuotas para comprar y 2 cuotas para ingresos), no tienen que remitir las informaciones de comprobantes fiscales correspondientes a sus compras y ventas.

Pero, insisto, lo más importante es verlo como una oportunidad, no como un truco. Por eso es importante la asesoría del contable antes de acogerte a este procedimiento. PST, no olviden esas tres letras, PST. Si hacen las cosas por el librito con ellas, pueden tener muy buenos resultados.

 

 

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El mejor truco para que los impuestos no te sorprendan

Durante mi experiencia como consultora he oído hablar de muchos trucos contables. Soy muy curiosa y siempre pido que me los expliquen hasta el más mínimo detalle. La mayoría de las veces no son más que ilegalidades. Algunas muy elaboradas y otras bastante burdas, pero ilegalidades al fin.

Como estamos convencidos de que hacer las cosas como establece la Ley es el camino más seguro y exitoso de una empresa, siempre persuadimos a nuestros clientes al respecto. Hace dos semanas llegó a nuestras oficinas una pequeña empresaria.

A pesar de que es muy optimista y emprendedora, estaba desconsolada. Por una mala recomendación de un mal contable, invirtió lo que había cobrado de ITBIS en unos materiales que necesita. Luego, los nuevos ingresos no le alcanzaron para reponer lo que había tomado “prestado”.

Afortunadamente, lo que tuvo que pagar de mora no fue tanto. ¡Pudo ser mucho peor! El mismo día que nos conocimos le recomendé el mejor truco posible para que los impuestos no la volvieran a sorprender. Lo implementó de inmediato y nunca más ha tenido problemas.

Ustedes también pueden ponerlo en práctica, es muy sencillo: lleven una doble contabilidad. Abran una cuenta donde transfieran de inmediato lo cobrado por ITBIS y manténganla exclusivamente para esos fines. En caso de que generen compras, ese ITBIS les sirve de ahorro.

Como pueden ver, este truco ofrece ventajas por todos lados y, lo más importante de todo, logramos lo que queremos haciendo las cosas por el librito.

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Para que los números den, hay que saber elegir el contable

Las grandes empresas necesitan de muchos contables y abogados para salvaguardar sus intereses. Las PYMES no pueden darse ese lujo; es por ello que están obligadas a dar con la persona idónea. En una pequeña empresa, la elección del contable es una elección clave, pues debe desempeñar con éxito múltiples roles.

Además de inspirar confianza y llevar al día los libros, es preciso que se ocupe de ofrecer una eficaz asesoría respecto al uso de los recursos y, en situaciones extremas, debe transformarse en un sicólogo.

Mi abuela siempre decía que cualquiera lleva los números de una empresa grande, pero que lo realmente apasionante es contribuir a que una micro empresa crezca saludable. Por eso, para elegir al contador, te sugiero que antes evalúes tres factores: experiencia, disponibilidad y accesibilidad.

Si no cuentas con los recursos para contratarlo a tiempo completo, usa la modalidad de outsourcing. Pídele que ayude a entender la cultura tributaria del país. Haciendo las cosas siempre por el librito, mantente actualizado con todos los reportes que deben realizarse a la Dirección General de Impuestos Internos.

Un último “truco”: cuando por fin decidas con quien vas a trabajar, dile que no estás contratando a un contador. Llámalo consultor y hazle saber que su rol ayudarte a crecer de una manera sostenible, a largo plazo.

 

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Una vez que tengas la compañía creada… Convierte el agobio en chulería

Para muchos, la parte chula de crear una compañía es definir el nombre, diseñar la identidad o imprimir las primeras tarjetitas. En realidad es fascinante ese momento en que vemos nuestro logo impreso por primera vez. Sin embargo, muchos comienzan a agobiarse una vez rebasada esa etapa.

En JBS hemos acompañado a muchos clientes en este proceso. A los que le sobra adrenalina, queman todas las etapas con el mismo impulso. Pero la mayoría comienzan a turbarse con tantos requisitos y pasos. Mi recomendación, como siempre, es hacerlo todo por el librito.

Una vez que el abogado te entregue la compañía constituida e inscrita en la DGII, solicita de inmediato la clave de acceso a la oficina virtual de Impuestos Internos. Al mismo tiempo, solicita por escrito la autorización de los comprobantes fiscales.

Si le das seguimiento al proceso, puede agilizarse la visita del inspector a tu negocio. Si no surgen inconvenientes, luego de la visita, los comprobantes fiscales suelen estar listos en 48 horas. Una vez que eso suceda, ¡ya puedes comenzar oficialmente las operaciones!

Es importante que no olvides registrar a tus empleados en la Tesorería de la Seguridad Social (TSS). Eso, además de inspirarle confianza a tus colaboradores y clientes, es una importante garantía que todos siempre te agradecerán.

Se dice que el futuro pertenece a las pequeñas empresas. Las condiciones actuales de la economía global, suelen ser favorables para su competitividad. Sin embargo, una de las claves del éxito es, además de estar regularizados, completar con seriedad y a tiempo cada uno de los procesos requeridos.

Si eres un pequeño empresario y ya has logrado eso. Solo me resta desearte ¡muchos éxitos!

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Del chiripero a la persona jurídica, una evolución necesaria

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La informalidad es un problema cultural en República Dominicana. Aproximadamente el 56% de nuestra economía permanece sumergida en la informalidad. Actualmente, aparecemos entre los países con la mayor proporción de informalidad de la región, compartiendo ese lamentable sótano con Paraguay, Haití, Honduras y Nicaragua. Una de las cosas que más orgullo me produce en mi trabajo, es asesorar a pequeños y microempresarios que se conviertan en persona jurídica. Es cierto que en la informalidad no se pagan impuestos, pero las ventajas que ofrece la regularización son mucho mayores. La primera recompensa que se obtiene al convertirse en persona jurídica es la credibilidad. Inspiramos más confianza en nuestros clientes y proveedores y se ofrece una imagen mucho más profesional cuando nos constituimos oficialmente y transparentamos nuestras finanzas. Otro punto muy importante es que, a partir de ese momento, accedemos a productos bancarios y a ofertas especiales. También aumentan las posibilidades de hacer nuevos negocios y, por ende, el crecimiento de las ganancias. Si conoces las verdaderas rentabilidad de tu negocio, estás en mejores condiciones para planificar su futuro y tomar las decisiones correctas. Eso también ofrece mayores facilidades a la hora de transferirlo o liquidarlo. Cuando se evoluciona de chiripero a persona jurídica, el mayor tributo que hacemos es al futuro de nuestro esfuerzo.

Y eso, siempre vale la pena.

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